viernes, noviembre 06, 2009

Això ho pague jo !!! PoT de PLoM TV


Fuente: PoT de PLoM Tv

Murphy & Company

Mi querido amigo Pobre Diablo me regaló hace tiempo un calendario tematizado de la Ley de Murphy. Fue un regalo muy acertado para un penas como yo y, aunque hace ya tiempo que el almanaque quedó caduco, lo mantengo por encima del escritorio para usar como taco de notas. Así que cada vez que voy a apuntar un teléfono o una receta me encuentro con alguna de esas divertidas leyes catastrofistas (hay una coronando cada día del año).

Antes de apuntar aquí algunas de las que me parecen más graciosas (o veraces), recordemos la Ley del ínclito Murphy: Si algo puede ir mal, irá mal.

Y este es el Comentario de Nagler sobre la Ley de Murphy: La ley de Murphy no fue postulada por Murphy, sino por alguien del mismo nombre.

Teorema de Ginsberg: 1.- No se puede ganar. 2.- No se puede empatar. 3.- Ni siquiera se puede dejar el juego.

Observación de Etorre: La otra cola es más rápida.

Ley de Osborn: Las variables no varían, pero las constantes, sí.

Ley de Sandiland: El tiempo libre imprevisto se malgastara inevitablemente.

Ley de O’Brien: Nunca se hace nada por los motivos adecuados.

Ley de Young: Todos los grandes descubrimientos se hacen por error.
Y su Corolario: Cuanto mayor es la subvención, más tiempo se tarda en cometer el error.

Ley de Fett del laboratorio: No repitas nunca un experimento que haya salido bien.

Ley de la fiabilidad: Errar es humano, pero para confundirlo todo se necesita un ordenador.

Ley de vida: En cuanto te pongas a hacer lo que siempre has querido, te apetecerá hacer otra cosa.

Sermón de Hampton: El problema de hacer algo bien a la primera es que nadie se dará cuenta de lo difícil que era.

Axioma de Ameringer: La política es el arte sutil de obtener votos de los pobres y recaudar fondos de los ricos para la campaña electoral, con la promesa de proteger a cada uno de ellos de las presiones de los otros.

Ley de Evan: Una vez que renuncias a la integridad, el resto es fácil.

Apéndice de Einstein a la ley de Parkinson: Un proyecto de trabajo se expande hasta llenar todo el espacio disponible.

Ley de Gannon de la relatividad: Los nietos crecen más rápido que los hijos.

Ley de Capp: Lo máximo que puedes hacer para recuperar la juventud es repetir las locuras.

Ley de Strano: Cuando falle todo lo demás, prueba con la sugerencia del jefe.

Axioma de Wingfield: La precisión es la suma total de tus errores compensatorios.

Regla de Brown: Una de las claves de la felicidad es la mala memoria.

Cometario de Bette Davis acerca de la edad: La tercera edad no es para maricas.

Ley de Connor: Sólo hay una primera vez.

Principio de Porter: Si un trabajo no sale mal, entonces: 1.- habrá que deshacerlo; 2.- habrá que rehacerlo; ó 3.- no era el trabajo que había que hacer.

Ley de Gluck: Mires hacia donde mires al entrar en un ascensor, los botones siempre estarán a tu espalda.

Segunda Ley de Connor: Si algo es confidencial, alguien se lo dejará en la fotocopiadora.

Ley de Kranske: Guárdate del día en que no tengas nada que lamentar.

Observación de Hayden: El trabajo duro compensa a largo plazo; la pereza compensa ahora.

Manual de arte de Schmidt: La escultura es aquello con que tropiezas cuando te vuelves para mirar un cuadro. [Ésta me hace especial gracia porque me pasó exactamente eso esta misma semana en una exposición].

Ley de Cameron: Si no haces nada, no te puedes equivocar.

Ley de la herencia de Erma Bombeck: La locura es hereditaria; se hereda de los hijos.

Ley de Sloan: Los cambios de los nuevos modelos deben ser suficientemente atractivos como para producir descontento con los modelos pasados.

Regla de Robbins: Una de las razones por las que los ordenadores realizan más tareas que los humanos es que no paran para contestar al teléfono.

Regla de Burke: La edad es algo que no importa, salvo si eres un queso.

Y lo dejo aquí, que ya vale, aunque quedan cientos más. Si acaso más adelante ya pongo alguna otra. Y, por cierto, ya que he fusilado todo esto por la cara, qué menos que citar la fuente: Granica. Su web es www.granica.es aunque ya digo que esto tiene un lustro de antigüedad, así que lo mismo ni existen ya, porque desconozco la incidencia de la crisis económica en el sector editorial de los calendarios tematizados.

sábado, octubre 31, 2009

Sistema métrico alcoyano

En el mercado, en las recetas y en muchos otros aspectos de la vida cotidiana hay una serie de micromedidas características en esta aldea gala que es Alcoy que me hacen mucha gracia:

Miqueta: menos que una "mica"; un poquito, algo así como una cucharilla de postre.

Miquiua: un poquito menos; por ejemplo una cucharilla de café. Creo que existe el concepto "miquirritiua" pero ya es para cálculo infinitesimal.

Raiet: un chorrito, una rayita. Ej: un raiet d'oli.

Grapat: un puñado. Ej: un grapat de fabes

Pesic: un pellizco. Ej: un pesic de sal.

Punteta: un trozo, pero siempre de pan. Ej: una punteta de pa

Sabeis más?

jueves, octubre 29, 2009

Mamá, quiero ser artista

Dado que hoy me he levantado con la autoestima en unos niveles desacostumbradamente aceptables, he desayunado ego frito y ahora no me duelen prendas (bueno sí, la goma de los calcetines me aprieta un poco) en soñar que algún día acabaré convirtiéndome en un escritor superventas. El nuevo Larsson (por cierto, si algún lector de best sellers es tan amable de aclararme el siguiente misterio: ¿cómo es posible que se haya colado en la lista de más vendidos un título de otra escritora apellidada Larsson, que no tiene nada que ver -aparte del apellido- con el que firma la saga Millenium? ¿Acaso el saber que éste murió prematuramente sin dejar más obra conclusa ha empujado a sus desesperados fans a consumir los libros de su “prima”, o es que la gente compra este tipo de libros al tuntún, y no se dan ni cuenta que se han equivocado de Larsson? “Oye, que el libro de Larsson muy bien y tal, pero no sale ninguna chica que sueña con gasolina”).

Este arranque de autosuficiencia wagneriana me viene propulsado porque hace poco terminé mi segundo libro, y ahora estoy inmerso ya en la redacción del tercero. Me gustaría poder decir que me hallo en una etapa fructífera, pero más bien se trata de que los cago como churros.

Dicho lo cual, el experimento de hoy es el siguiente: dado que la gente gusta mucho de decir: “¿Estopa? Si a esos los vi yo actuar cuando eran unos pipiolos que no los conocía ni Dios…”; o: “¿Amenábar? A ese le dejé yo el tomavistas para que rodara sus primeras chorradas, que no tenía ni puta idea de cine ni nada, y yo le tenía que explicar lo que era un contrapicado…”. Pues para que vosotros, los pocos elegidos que aún os dignáis a leer este bodrio, podáis decir orgullosos de este inminente nuevo Dan Brown: “¿Micropene? Pero si a ese desgraciado ya lo leía yo cuando no lo conocía ni su puta madre, que no escribía más que gilipolleces en el blog…” (valeee, tampoco os cebéis); voy a legaros a continuación un microrrelato (jijiji, microrrelato de Micropene en un microchip), para que os lo imprimáis y si algún día me hago famoso, podéis vendérselo a cualquier publicación seria (el Pronto, Burda, La Farola,…) como un inédito, como una obrita corta inencontrable y de incalculable valor literario. Inencontrable porque tan pronto me saquen en la portada del Babelia lo daremos de baja aquí en la red, y pasará a convertirse en pura memorabilia; y de incalculable valor porque lo digo yo.

Aquí va, se titula HOSTIA y cualquier parecido con eventos recientes reales es pura coincidencia:

***************
Durante las exequias, el sacerdote no pudo evitar fijarse que la familia del difunto no secundaba la liturgia del rito cristiano. No coreaban los himnos, siquiera murmullando entre dientes compungidos, y ninguno se acercó a comulgar. Sin embargo allí estaban, en templo ajeno celebrando respetuosamente las honras fúnebres por su difunto marido y padre.

Una vez finalizada la misa, ya colgado el hábito y vestido de paisano, decidió colocarse al final de la cola de villanos que desfilaba ante la familia repitiendo la letanía del pésame. Llegado su turno, fingió acompañar en el sentimiento a toda la familia y se detuvo ante uno de los hijos, aquel que durante la ceremonia le pareció desde el altar que se mostraba más incómodo, y quien incluso le había dirigido miradas de patente hostilidad en algunos pasajes concretos.

Lo recibió con un nuevo pugilato de miradas, pero el sacerdote no se arredró y decidió seguir adelante con su intención de dirigirle unas palabras. No en vano había aprendido a superar dificultades en aquel pueblo, Villapenosa. En una aldea tan cerril había logrado hacerse respetar por los beatos, a pesar de su raza. Acabó haciéndoles entender que no era la oveja negra, sino su pastor.

Tras el frío apretón de manos y la consabida fórmula compasiva, le dijo con un cerrado acento de regustos coloniales:

- He observado que la familia no seguía las oraciones.

- Estamos aquí únicamente por no contravenir las creencias ultramundanas del difunto.

- Sé que resulta duro entenderlo, pero…

- Escúchame bien, curita. Hemos tenido mucho, pero que muchísimo tiempo para entenderlo todo perfectamente. Y si de verdad crees que, tras seis largos años viendo a nuestro padre, tan creyente él, padecer los insufribles designios de tu dios compasivo, vas poder engatusarnos con unos minutos de cháchara huera, es que sobreestimas demasiado el poder de la palabra de tu dios, o tus artes para difundirla.

Por Micropene Larsson (a ver si así suena la flauta)

***************

Hala, dadle al print, y así en la próxima feria del libro, cuando vengáis a mi caseta a que os firme mis superventas, los que presenten este texto impreso estarán invitados a una comilona y posterior tertulia en el café Pombo, o cualquier otro bar de artistas.

Y mejor lo dejo aquí, que ya noto cómo se me va desinflando el globo del autoengaño, y como me dé por leer lo que he ido pulsando por ahí arriba...

miércoles, octubre 28, 2009

El señor de las moscas

A ver si viene el señor de las moscas y le decimos que esta semana no nos deje más, que aún no nos hemos acabado las de la semana pasada.

Dios mío, cómo puedo odiar tanto a una criatura tan insignificante.

Según el Trivial las moscas domésticas sólo viven 24 horas, por lo que aún debería estarles agradecido por haber decidido pasarlas a mi lado. Porque mira que aprecian mi compañía. Quizás sea por la mierdina, una hormona exclusiva que segrega mi alma a través de mi piel.

Qué mal lo pasé de niño con la película aquella que nos puso Chicho [Don Narciso Ibáñez Serrador para los menos puretas] del tipo aquel que entrecruzaba su ADN con el de una mosca que se le coló en el experimento. Madre mía, Brundle-Mosca, lo que nos faltaba, un moscón de proporciones humanas dando la murga por casa. Con ése no valdrían los matamoscas del chino (por cierto, la mejor inversión en cuanto a relación calidad-precio que he hecho en muchos años. Por 60 centauros tienes una paleta de plástico con la que exterminar toda clase de insectos. Y funciona).

Me voy a comer cuscús. (?!).

martes, octubre 27, 2009

Natural Porn killer

Ahora vivo sumido en naturaleza abrupta. Y me encanta. Miro ese paisaje de montañas, y ese cielo que es más que nunca el PhotoShop de Dios (el Tío no ha repetido composición desde que le espío desde más cerca), y me sobrecojo.

Pero con la Naturaleza me pasa un poco como con el porno. Me gusta mirar y tal, y disfruto mucho con lo que veo, incluso puede uno pasarse horas extasiado en la contemplación sicalíptica de eso que Schopenhauer calificaría como imitación mediada por conceptos; pero siempre queda ese regusto de mirón que ve los cuernos desde la barrera. Esa satisfacción incompleta de saber que por más que las mires, nunca podrás abrazar esas montañas, ni hacer tuyos esos valles y gargantas.

Quizás se me haya impermeabilizado el alma con los años, pero por más que intento empaparme de la magnificencia del paisaje, reconociendo la buena mano del escaparatista, no deja de interponerse en el disfrute esa sensación de visión inasequible por inaprensible.

Buf, menudo tostón. Mejor me vuelvo a la cama a incubar mis penas.

miércoles, octubre 21, 2009

Te acompaño en el Mentimiento

Micropene Senior ya descansa.

Por no contravenir sus creencias atávicas, las exequias se realizaron conforme al rito cristiano; aunque por momentos recordara una ceremonia vudú, dado el pintoresco sacerdote que ofició las honras fúnebres.

Para hacerlo más grotesco, todo esto tenía lugar en una iglesia de un pueblo, el suyo (y mío), digámoslo así: chapado a la antigua.

Y llegó el momento de que la familia reciba el pésame (o "me pesa", expresión que únicamente estaría justificada para los cuatro hermanos que portamos sobre nuestros hombros el ataúd hasta el sepulcro). Allí todos en fila y medio pueblo pasando por delante, repitiendo monocordemente: "Te acompaño en el sentimiento". Y tú: "Gracias, gracias".

Hasta ahí bien, si no fuera porque se produjeron dos momentos especialmente emotivos en los que dos personas que no habían llegado a tiempo al tanatorio (tema aparte que daría para tres posts más) se fundieron en un sentido abrazo con mi madre, y fueron reprendidos desde atrás por formar un ligero atasco en la cola de plañideras. "Venga, venga", les dijeron, porque supongo había prisa por volver al trabajo, o a sus cosas de vivos.

Es decir, dos personas que realmente acompañaron a mi madre en el sentimiento, que se derritieron literalmente en un abrazo difícil de olvidar para cualquiera con sensibilidad, demostrando que al menos en ese preciso instante sí sentían su mismo, o parecido, dolor; fueron reprendidas por retrasar unos segundos la fila que debía continuar con su letanía de autómatas compasivos.

"Te acompaño en el Mentimiento".

P.S.: Descansa en paz, capitán. Procuraré padrear todo lo posible en tu honor.